La Segunda Guerra Mundial da para todos los géneros literarios, en especial a aquellos que parecieran celebrar la guerra a pesar de que desde sus páginas se supone que la critican. Algo de esto ocurre en las pesadísimas páginas de Goodbye, Mickey Mouse donde Len Deighton (1929-2026) intercala historias personales mechadas con algunos pasajes de combate descriptos con mucha información pero poco ritmo. Deighton supone que la acumulación de personajes es una necesidad y los va a aplastando dentro de una historia romántica y de heroísmo que termina por quedar sepultada por demasiados diálogos, demasiados escenarios, personajes bastante esquemáticos (incluso los principales como el piloto James A. Farebrother y Victoria Cooper cuya relación es chata y distante) y un telón de fondo más preocupado por describir la geografía inglesa que los trastornos del combate. Pero si todo esto atenta contra el disfrute de la historia, el cierre es definitivamente traído de los pelos donde...