El género del policial negro en la literatura tiene exponentes mayúsculos -Dashiell Hammet, Raymond Chandler, Jim Thompson- que son autores que sobresalieron tanto por la solvencia de sus estructuras como por la calidad de sus estilos. Francia es el otro país que cultivó este género cuyo exponente mayúsculo -tal vez más grande que los tres autores anteriormente mencionado es George Simenon. Serge Laforest (1916-1983) es el clásico escritor de escritura rápida y lectura aun más rápida. En Gros et en detail, los hechos que desencadena el personaje principal para vengar la muerte de su amigo pasan a una velocidad huracanada para originar un entretenimiento que se consume como un sánguche de jamón y queso: rico, poco nutritivo pero que igual deja conforme. Un buen ejemplo de novela pulp.
La Segunda Guerra Mundial da para todos los géneros literarios, en especial a aquellos que parecieran celebrar la guerra a pesar de que desde sus páginas se supone que la critican. Algo de esto ocurre en las pesadísimas páginas de Goodbye, Mickey Mouse donde Len Deighton (1929-2026) intercala historias personales mechadas con algunos pasajes de combate descriptos con mucha información pero poco ritmo. Deighton supone que la acumulación de personajes es una necesidad y los va a aplastando dentro de una historia romántica y de heroísmo que termina por quedar sepultada por demasiados diálogos, demasiados escenarios, personajes bastante esquemáticos (incluso los principales como el piloto James A. Farebrother y Victoria Cooper cuya relación es chata y distante) y un telón de fondo más preocupado por describir la geografía inglesa que los trastornos del combate. Pero si todo esto atenta contra el disfrute de la historia, el cierre es definitivamente traído de los pelos donde...