En los agradecimientos finales, Gabriela Margall (1977) detalla que la novela es una comedia romántica entre Palermo y La Matanza. Y de hecho, uno puede coincidir con esa descripción lo que no significa que valide las decisiones dramáticas que la autora deja firmes en la novela y que son el principal problema para que la historia cierre. Que la pareja principal (Laura y Julián) estén más cerca de sus cuarenta y actúen como si tuvieran veintitantos los hace prácticamente dos seres inmaduros. Esto no tendría nada de malo si la autora lo asumiera como una anomalía (de hecho, tanto Julián como Laura son incapaces de cocinarse, por ejemplo), pero que para que Laura y Julián no queden como dos personajes negativos, Gabriela Margall baja al resto de los personajes al mismo nivel y de paso los achata en la caricatura como la madre de la amiga de Laura que vive en una zona residencial de la ciudad. Lo mismo pasa con las situaciones supuestamente dramáticas que terminan en ...
Antonio Muñoz Molina (1956) realiza un ensayo desde las entrañas y como todo texto escrito de esa manera hay arbitrariedades y contradicciones que invitan a dialogar acaloradamente con sus páginas. El autor centra las bases de su libro en la gran crisis económica del año 2008 -cuando la burbuja inmobiliaria estallò y se cargó bancos y economías de casi la totalidad de los países- para mirar la sociedad española previa a ese estallido. Una sociedad cuyo voraz consumismo le impidió percibir la crisis en ciernes (Antonio Muñoz Molina también se asume como uno de los consumistas ciegos ante las evidencias) y que es la misma sociedad que padeció los cuarenta años de franquismo y que no supo muy bien qué hacer con la democracia posterior. Pero en este punto, Antonio Muñoz Molina pareciera añorar un poco las épocas donde el franquismo (por las malas) lograba ordenar incluso a quienes estaban en contra de la dictadura y luego de que esos compartimientos desaparecieron, ...