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Serenade (James M. Cain, 1937)




Serenade cuenta la historia de John Howard Sharp, un otrora famoso tenor, que sobrevive en Tupinamba, Mexico. En una de esas agobiantes jornadas sin nada para hacer ni para comer, John se topa en un bar con Juana Montes, una prostituta relacionada con un importante militar y que en ese momento es cortejada por un famoso torero. Sharp se siente de inmediato atraído por Juana y pretende ganársela al torero. Esto hace que Juana le preste atención a Sharp y ambos huirán de Tupinamba rumbo a Acapulco donde Juana tiene un negocio perfecto para los dos. Las cosas no saldrán del todo bien en Acapulco y nuevamente Juana y Sharp huyen, pero esta vez en barco y hacia EEUU. Nuevamente en su patria, Sharp comienza a recuperar algo de la fama que supo conocer hasta que reaparece Winston Hawes, un reconocido y adinerado director de orquesta, que marcó la vida de Sharp en una gira por europa y que le siguió el rastro hasta encontrarlo. Juana nota que en la relación de Sharp con Winston hay algo oculto mientras que Sharp se entera que Winston quiere sacar a Juana del medio con una traición.


Serenade es la ópera de un perdedor cuya mala estrella no para de brillar sobre él y termina por arruinar todos los objetivos que logra junto a la mujer que ama. Sharp tiene una mirada sobre el pueblo (en este caso México, pero puede ser cualquier país que no sea europeo o EEUU) que roza lo despectivo pero al fin de cuentas es aquellos a quienes desprecia los que terminan por tenderle una mano. En suma, su prejuicio puede ser la mala estrella que lo sigue.
Pero también es la historia de una heroína trágica (Juana) que sin embargo, a diferencia de Sharp, logra defender su honor y dignidad de una manera que durante gran parte de la novela el protagonista juzga primitiva. Juana es la única que tiene en claro su lugar en la sociedad que Sharp cree conocer pero que es manipulado por ella. 







Desde el primer renglón, James M. Cain (1892-1977) apreta el acelerador y no para hasta el punto final de la historia. Pero a diferencia de sus obras anteriores, en este caso no hay seguros por cobrar como en Double Indemnitiy (1943) o pasiones que llevan al crimen como en The postman always ring twice (1934). Potente, pasional, desmelenada, esta casi desconocida novela de Cain está a la altura de las ya mencionadas y lo confirma como el gran narrador que fue.

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