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Vingt mille lieues sous les mers (Julio Verne, 1870)




El lugar común sobre Julio Verne (1828-1905) es el festejo de su inventiva que logró anticipar algunos descubrimientos de la ciencia. Más allá de estos indudables méritos, se pasa por alto que también es un gran narrador de aventuras. En este caso, tenemos al capitán Aronnax, secundado por su fiel ayudante Council y el arponero Ned Land, quien son atrapados por la enigmática y atrayente figura del Capitán Nemo, dueño de un submarino que muchos creen un animal descomunal y que tanto Aronnax como Land salieron a su caza. Una vez que el terceto se encuentre dentro del Nautilus (tal el nombre del submarino) recorrerán el fondo de los mares y oceános al tiempo que Aronaxx intentará desentrañar la retorcida y misantrópica personalidad del Capitán Nemo.


Basta decir que desde las primera páginas, Verne atrapa al lector con el suceso que tiene en vilo a la sociedad como es el monstruo que atraviesa barcos como si fueran de papel. Aquí es evidente la inspiración en Moby Dick (Herman Melville, 1851) como puntapié inicial para luego implotar la aventura bajo las aguas oceánicas. Y es ahí, bajo el agua, donde Verne da muestra de su enorme talento. Las descripciones del fondo del mar son exquisitas aunque muchas veces pequen de exageradamente expositivas que por momentos corta el ritmo de la historia para asemejarse a un manual de ciencias naturales con una enumeración exhaustiva de peces y sus divisiones. No obstante, cuando Verne deja de lado su necesidad de divulgación científica y se dedica unicamente a la aventura tenemos pasajes bellísimos como la ceremonia del entierro o la descripción del mundo submarino a seis mil metros de profundidad. 






Pero el acierto mayúsculo de Verne en Vingt mille lieues sous les mers  es no explicar demasiado la personalidad del Capitán Nemo ni aclarar su pasado. Deja al dueño del Nautilus como una especie de aristócrata vengador tan refinado como inexpugnable, tan comprensivo como intransigente. Por algo, todavía Nemo sigue siendo un personaje atractivo, parte fundamental de esta poderosa máquina de narrar que es una de las mejores obras de aventuras de todos los tiempos.

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