Volumen de cuentos con atmósferas de cyber punk algo doméstico.
Sin lugar a dudas,
Agente Stoupakis es el relato más logrado donde surge con
naturalidad un mundo policial retorcido y grotesco relacionado con
personajes verosíimiles en un marco de insurrección social.
Pero si Agente Stoupakis logra disimular los errores o hipertrofias literarias en una narración seca y efectiva, esos mismos defectos terminan por trocar buenas premisas en relatos en fallidos como El día del librero (un ajuste de cuentas con la clientela de una cadena de librerías que con más rigor hubiera sido un cuento interesante) o Defectuoso (donde 1984 es demasiado evidente).
El resto de los relatos parecen más que nada provocaciones gratuitas con remates urgentes por no encontrar el adecuado (los muy similares Carnívora y Convivencia).
Si la propuesta de
Nahuel Fernández Etlis (1988) es provocar, hacerlo de manera
gratuita como lo hace en la mayoría de los relatos, lo acerca un tanto a la inmadurez que Agente Stoupakis logra
superar.



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