Ir al contenido principal

Seis problemas para Don Isidro Parodi (Jorge Luis Borges-Adolfo Bioy Casares, 1942)




Seis relatos donde se juega con tanto con la parodia como los códigos de la novela deductiva y cuyo resultado es por lo menos irregular.













El problema básico es que tanto Bioy Casares como Borges pretenden emular a Wilkie Colllins o Chesterton pero carecen de lo que en esos autores era un mèrito: el respeto por los personajes. Para los dos autores todos los personajes que integran los relatos (incluído el mismo Isidro Parodi) son patéticos, víctimas de sus propias torpezas (que no de sus ambiciones u perversiones) o engreídos y merecedores de las situaciones que les comentan a Isidro Parodi para que resuelva desde su celda, encerrado por un crimen que no cometió.










En pocas palabras, Jorge Luis Borges (1899-1986) y Adolfo Bioy Casares (1914-1999) se colocan por encima de sus personajes y se divierten moviendo los hilos de sus destinos sin importarles sus motivaciones o intereses. Si el primer relato del volumen (Las doce figuras del mundo) sirve como carta de presentación y eso capta el interés a través de la curiosidad, los cinco relatos siguientes, al perder el carácter de novedoso, comienzan a mostrar las hilachas de las intenciones de parecer ingeniosos con resoluciones estrambóticas (Las noches de Goliadkin) o perezosas (La víctima de Tadeo Limardo). 














Uno podría decir que los seis problemas de Isidro Parodi solamente sirvieron para distraer al pobre Isidro encerrado en una celda sin otro entretenimiento que sus cigarillos y las visitas de los personajes en problemas pero que a lector apenas le hicieron pasar el rato.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El señor presidente (Miguel Angel Asturias, 1946)

  La novela de Miguel Angel Asturias (1899-1974) envejeció bastante mal. Si bien la sociedad de delaciones, adhesiones y paranoia está descripta con recursos precisos, lo que se fue diluyendo con el paso del tiempo es la figura del Sr. Presidente que se intuye omnipresente pero apenas aparece como un personaje un tanto decorativo. Pero lo que envejeció de mala manera es su estructura enrevesada, de idas y vueltas temporales y situaciones que se van plegando sobre sí mismas como nudos en una cuerda que pudo haber sido novedosa a mitad de los años cincuenta pero con el tiempo resulta poco funcional para la trama. De hecho, una narración lineal hubiera resaltado la historia del Cara de Angel y su amor fulminante por la hija del enemigo del Sr. Presidente. Sospecho que Mario Vargas Llosa con La Fiesta del chivo (2000) fue el responsable de hacer envejecer la novela de Asturias que, por otro lado, tiene novelas más logradas como Viento fuerte (1950) Una novela de palpable y tra...

Se llevaron el cañòn para Bachimba (Rafael F. Muñoz, 1941)

  La historia de un niño de una familia acomodada que al verse huérfano termina combatiendo del lado de un grupo de contrarrevolucionarios que luchan tanto contra el gobierno de Madero como contra Emiliano Zapata es el puntapié inicial para narrar el paso de la niñez a una juventud un tanto fatigada. El niño ya adolescente termina por adoptar a ese ejército revolucionarios cuyo objetivo es la libertad de México aunque ese objetivo resulte borroso entre tanta pólvora y tantos bandos luchando por lo mismo pero con distintas miradas. A pesar de que la historia es atractiva, el problema que tiene la novela es que la narración de Rafael F. Muñoz (1899-1972) es monocorde aunque en un primer momento llama la atención e incluso tiene cierta musicalidad que podría encontrarse luego en Miguel Angel Asturias. Pero con el correr de las páginas el tono -que en un primer momento es atractivo- termina por achatarse al narrar con el mismo entusiasmo un ataque de los revolucionarios, el desca...

A sus plantas rendido un león (Osvaldo Soriano, 1986)

  Después de un terceto de novelas contundentes ( Cuarteles de invierno (1980 ) , la mejor de todas), Osvaldo Soriano cambia de registro con la historia de un cónsul argentino varado en un país africano imaginario, que cobra un sueldo que no le pertenece gracias a las maniobras de un embajador inglés y al que le salta el patriotismo cuando Argentina invade Malvinas. En su cuarta novela, Osvaldo Soriano (1943-1997) intenta una novela que parodia el género de espionaje. Y falla. En A sus plantas rendido un león  hay demasiada solemnidad en la narración (se la nota muy trabajada) y esa solemnidad hace que la historia se vuelva pesada y confusa, con muchos personajes que se van amontonando con un peso tan calculado en la historia que les quita relevancia y por lo tanto los aplasta en su propia preponderancia. Pero el principal problema es que el ámbito de la parodia de Soriano ya fue explorado con mejores resultados por Graham Greene en The Honorary Consul (1973). Y en esa co...

Para quien quiera, pueda o desee aportar