La primera novela
de V. S. Naipaul (1932-2018) tiene una estructura fragmentada que se va construyendo a
ritmo de viñetas que se inician como una especie de retrato
costumbrista acerca de la sociedad india y sus necesidades aspiracionales hasta que la novela va diversificándose en cuestiones
cada vez más personales y maduras hasta que se convierte en una aguda y áspera sátira
sobre la manipulación religiosa con fines políticos y como la
religión se convierte en una fuente de ingresos basándose
únicamente en una puesta en escena exitosa.
La habilidad de
Naipaul -además de los puntos fuertes como el oído atento a los tonos del diálogo de los personajes y a su construcción gramatical- es no mostrarse superior a sus personajes y la mirada que hay
sobre ellos no es para nada acusatoria, ni burlona, sino que es casi
de admiración al seguir el esfuerzo del personaje principal y en lo
que se convierte. Su intromisión es mínima y ni
siquiera en el categórico final emite opinión alguna.
Notable debut del autor que con el tiempo ganará el premio Nobel de Literatura.



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