Simon es un maestro desocupado que se lleva a su casa al hijo de su antigua novia, Anna, luego de pasarlo a buscar al colegio sin que su madre lo autorizara. Con este planteamiento, Eliott Perlman intente calzarse los zapatos del W. Wilkie Collins de Moonstone (1868) para narrar la historia con diferentes voces.
Pero a Eliott Perlman (1963), no le sale tan bien
como lo que se propone. A pesar de un comienzo interesante con el
descubrimiento del recurso de las voces, la novela comienza a perder
vuelo a medida que avanza y en la imposibilidad de
Perlman de resolver situaciones que el corsé del recurso de la narración en
primera persona hace difícil encontrarle la vuelta. Es así como
para rellenar los huecos en la trama o explicar situaciones que
quedan en suspenso, Perlman le hace hablar a otros personajes que
se relacionan de manera muy forzada con los personajes principales. Donde
más se nota es en el tramo final, cuando aparece la hija del psicólogo que
atendía a Simon y le relata a este lo
que para el lector le queda pendiente saber y sirve para cerrar el
libro con cierto aire de secuela en ciernes.
Seven types of ambiguity resulta demasiado pretenciosa y esto hace que sus logros aislados no alcancen para salvar la historia. Sobrevive al naufragio más por el entusiasmo de Perlman y no tanto por su pericia como novelista.


Comentarios
Publicar un comentario