La persecución que emprende el Comisario Varela para emboscar a La Negra, el ex cabo Cangrejo y Enemesio -que fueron parte de los frustrados intento de golpe de estado a Aramburu tras el derrocamiento de Perón- le sirve al autor para desarrollar una historia que desarma y estira en un relato que intenta ser una vivisección de los personajes y de la persecución a los peronistas.
El otro punto flojo de la novela es ciertas cuestiones sórdidas que (una vez más) si la prosa fuera otra, podría servir para desarrollarlas (el incesto de los hermanos, el sadismo de uno de los perseguidores), pero como el autor pareciera querer tener el control del relato y de sus criaturas, estos temas quedan resueltos con apenas algún comentario que no alcanza para darle entidad a los personajes que quedan como marionetas en un escenario vacío.
No es una mala novela, pero deja la sensación de que está bastante estirada.


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