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Un mundo raro (Marcela Serrano, 2000)

 



Dos relatos. En El amor en los tiempos de los dinosaurios hay un personaje masculino que pretende lograr en un mismo día dos objetivos: llegar a ser alguien dentro de un partido político y poder tener sexo con una mujer más joven que él y que su esposa.


En Sin Dios ni ley, una mujer conservadora, de alta sociedad, está en contra de los movimientos feministas en lucha a favor de la despenalización del aborto en caso de violación, termina por recurrir a un aborto clandestino cuando su hija adolescente queda embarazada tras ser violada


Tal vez El amor en los tiempos de los dinosaurios sea el más esquemático y poco conflictivo de los relatos porque el personaje masculino está retratado como un perdedor desde los primeros renglones tanto por desear a una joven aspirante política como por su aspiraciones partidarias. Que esté casado y que desprecie a su mujer por no tener el cuerpo de la joven no agrega nada al cuento, salvo por un subrayado innecesario de un hombre más en conflicto con su propio presente que con el entorno.



Sin embargo, es en Sin Dios ni ley, donde Marcela Serrano (1951) fuerza las situaciones con un personaje femenino antifeminista a quien el marido no le presta atención (dato que no tiene ningún tipo de relevancia) como si esto justificara su ideología para llevar a que la hija del personaje principal sea violada para confrontarla con sus principios cuando podría hacerse un aborto simplemente porque no desea tener un hijo, lo que reforzaría la hipocresía y su mirada contra el feminismo. Además, para este personaje femenino, Serrano le reserva una mirada compasiva, algo que no ocurre con el personaje masculino de El amor en los tiempos de los dinosaurios.


En definitiva, dos relatos que parecieran tener un corsé que les impide expandirse y confrontarse a sí mismos.

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