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Todo lo que era sólido (Antonio Muñoz Molina, 2013)

 



Antonio Muñoz Molina (1956) realiza un ensayo desde las entrañas y como todo texto escrito de esa manera hay arbitrariedades y contradicciones que invitan a dialogar acaloradamente con sus páginas.


El autor centra las bases de su libro en la gran crisis económica del año 2008 -cuando la burbuja inmobiliaria estallò y se cargó bancos y economías de casi la totalidad de los países- para mirar la sociedad española previa a ese estallido. Una sociedad cuyo voraz consumismo le impidió percibir la crisis en ciernes (Antonio Muñoz Molina  también se asume como uno de los consumistas ciegos ante las evidencias) y que es la misma sociedad que padeció los cuarenta años de franquismo y que no supo muy bien qué hacer con la democracia posterior. 





Pero en este punto, Antonio Muñoz Molina pareciera añorar un poco las épocas donde el franquismo (por las malas) lograba ordenar incluso a quienes estaban en contra de la dictadura y luego de que esos compartimientos desaparecieron, entró el caos en la sociedad española. Seguramente, no fue la intención de Muñoz Molina de llegar a esa idea, pero es inevitable pensarla a la hora de terminar leer párrafos donde el autor compara la sociedad española franquista con la que vino después (incluso aquella de los 80).


Con arbitariedades y reflexiones un tanto cuestionables, Todo lo que era sólido es un libro para discutirlo; lo que no es poco, aunque no haya sido la intención del autor.


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