Volumen de nueve cuentos de Camila Sosa Villada (1982) que tras los dos primeros relatos (Gracias, Difunta Correa y No te quedes mucho rato en el guadal) -que a pesar de ser monotemáticos tienen a su favor la descripción
de situaciones sin tanta edulcoración-, el libro se vuelve ambiguo y algo insatisfactorio. Con La noche no
permitirá que amanezca se cierra lo terrenal de los cuentos
aunque en este relato pareciera necesitar, por alguna razón, cargar
cierta perversión en otros personajes para que el personaje
principal se justifique.
Con el cuento que
le da nombre al volumen comienzan los problemas: los cuentos se
alejan de lo terrenal y exploran otros géneros como el
fantástico que Sosa Villada no puede manejar y terminan por ser un
pastiche confuso; en especial la incomprensible Seis tetas, que intenta dar una pintura de la persecución a los travestis a lo
largo de la Historia Universal. Esta propuesta desmesurada termina
por ser un fiasco cuando la mezcla con recursos propios del realismo
mágico o de una fantasía distópica (algo que también falla en su
novela Las malas (2019).
En definitiva, un libro que termina por causar indiferencia.



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